En cada residuo existe un universo de posibilidades: su reutilización o reciclaje representa el inicio de nuevas oportunidades económicas y ambientales. El I Simposio Internacional en Valorización de Residuos —I SIVAR— y el V Simposio Internacional en Catálisis Ambiental y Energías Renovables —V SICAMER— fueron diálogos proyectados para la construcción de comunidades más sostenibles y resilientes para las generaciones presentes y futuras.

La diversidad de enfoques y experiencias reunidas durante el encuentro permitió evidenciar que la valorización de residuos es un campo en constante expansión, donde convergen disciplinas tan diversas como la química, la ingeniería, la biología, las ciencias ambientales y las ciencias de la salud. Para José Antonio de los Reyes Heredia, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa de México, precisamente esa interacción entre saberes constituye uno de los mayores aportes de este tipo de espacios académicos.
Según explicó, los trabajos presentados abarcaron desde el aprovechamiento de residuos agrícolas, ganaderos e industriales hasta estrategias para eliminar contaminantes derivados de productos farmacéuticos o mejorar procesos asociados a la producción pecuaria. En su opinión, la riqueza del simposio radica en la posibilidad de reunir especialistas de distintos campos para construir nuevas formas de intercambio de conocimiento. “El intercambio interdisciplinario que se da —entre químicos, ingenieros químicos, biólogos, personas de ciencias de la salud, gente que ve la parte forestal o la parte ganadera y agrícola— creo que eso es fundamental para construir nuevos sistemas de intercambio de información”, señaló.
Su trabajo de investigación ejemplifica el potencial de esta visión integradora. Desde su grupo estudia los mecanismos de aprovechamiento del bagazo de caña y de compuestos como la lignina para producir bioaceites y otros productos de valor agregado mediante procesos catalíticos. El objetivo no es únicamente obtener nuevos materiales o combustibles, sino comprender los fenómenos que intervienen en estos procesos para diseñar tecnologías cada vez más eficientes y sostenibles. “Lo que aportamos es conocimiento para entender estos procesos y cómo diseñar mejores catalizadores, y que los procesos sean ecosostenibles o bien también socialmente pertinentes”, explicó.
Pero para el investigador mexicano, la discusión sobre residuos trasciende los laboratorios. A su juicio, uno de los grandes retos consiste en fortalecer la relación entre la investigación científica y las necesidades de la sociedad, especialmente en comunidades donde los recursos naturales aún no generan beneficios equitativos o donde la acumulación de residuos se percibe únicamente como un problema. “La industrialización de la basura es un problema que más bien se tiene que ver ahora como una solución”, afirmó. De igual forma, destacó que desafíos globales como el cambio climático exigen respuestas colaborativas y sin fronteras, construidas a partir del intercambio permanente de experiencias entre países y regiones.

Ese espíritu de cooperación internacional fue resaltado también por José Guadalupe Rutiaga Quiñones, profesor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en México, quien participó con un minicurso sobre la composición química de materiales lignocelulósicos y su aplicación en biocombustibles sólidos densificados, además de una conferencia sobre valorización energética y química de residuos forestales.
Para el académico, más allá de los contenidos científicos, estos encuentros representan oportunidades para fortalecer redes de trabajo y ampliar horizontes de investigación. “El venir aquí es una gran experiencia; en Colombia solamente he encontrado personas maravillosas, he aprendido mucho de ellos y me han abierto las puertas como si estuviera en casa”, expresó. Asimismo, destacó el valor de compartir espacios con especialistas de diferentes áreas del conocimiento, pues ello permite comprender problemáticas que van más allá de los propios campos de estudio y enriquecer las perspectivas desde las cuales se abordan los retos ambientales.
Rutiaga consideró especialmente relevante la participación de estudiantes y jóvenes investigadores, llamados a liderar las transformaciones que demanda la sostenibilidad. En ese sentido, insistió en que la investigación sobre gestión y valorización de residuos debe orientarse hacia la generación de conciencia y la búsqueda de soluciones concretas. “El punto es hacer algo por el planeta”, afirmó, convencido de que la aplicación del conocimiento científico puede traducirse en mejores condiciones ambientales para las generaciones futuras.
Desde Europa, Francisco Carrasco Marín, profesor de la Universidad de Granada, aportó una mirada complementaria centrada en el desarrollo de materiales avanzados para el control de la contaminación. Su conferencia abordó la modificación de carbones activados obtenidos a partir de subproductos agrícolas para transformarlos en materiales con aplicaciones específicas en procesos de adsorción y remoción de contaminantes.

“Lo que hemos estado haciendo es transformar esos carbones activados en materiales avanzados mucho más específicos para diferentes procesos”, explicó. Entre las aplicaciones presentadas se encuentran la eliminación de compuestos farmacéuticos presentes en el agua, la captura de contaminantes atmosféricos y el geoalmacenamiento de dióxido de carbono, tecnologías que buscan responder a algunos de los principales desafíos ambientales de la actualidad.
Para el investigador español, la contaminación del agua, la degradación de la calidad del aire y los efectos del cambio climático son problemáticas compartidas por países como España y Colombia, lo que hace indispensable fortalecer la cooperación científica internacional. En su concepto, cada avance en procesos de adsorción o catálisis ambiental representa una contribución directa al bienestar colectivo. “Todo lo que sea avanzar en procesos de eliminación de contaminantes es un beneficio para la generación actual y para las generaciones venideras”, sostuvo.
Carrasco enfatizó además que muchas de estas soluciones pueden construirse a partir de materiales considerados residuos. Aprovechar subproductos agrícolas o forestales para desarrollar tecnologías ambientales no solo reduce la cantidad de desechos generados, sino que crea nuevas oportunidades para la innovación y el desarrollo sostenible. “Lo que pretendo es utilizar residuos propios de cada región para fabricar materiales específicos para la eliminación de los distintos contaminantes que tenemos en nuestro medio ambiente”, concluyó.
Las experiencias compartidas durante el I SIVAR y el V SICAMER dejaron en evidencia que la valorización de residuos es mucho más que una alternativa técnica para gestionar desechos. Se trata de una visión que promueve la colaboración entre disciplinas, sectores y países para transformar problemas ambientales en oportunidades de desarrollo.
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